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El Thai Elephant Conservation Center

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Mongkhon y Saamjon se pasan los días en el barrio Nana de Bangkok vendiendo cañas de azúcar por 20 bat, 0.8€. Saamjon, el cuidador (el manjout) las vende y Mongkhon, el elefante, se las come de las manos de los transeúntes. Su expresión gris refleja el agobio de una capital con casi 6 millones de habitantes, el cansancio de las largas jornadas de trabajo, los humos y el ruido.

La ciudad no es lugar para elefantes, ni a Mongkhon ni a Saamjon les gusta vivir en Bangkok. Pero no les queda más remedio desde que el Gobierno de Thailandia prohibió la tala de árboles en 1989 y muchos de estos animales se quedaron en paro o fueron recogidos por mafias que los explotan, drogan o espolean. Ver elefantes desempleados deambulando por Bangkok con su mahout ya no es una novedad, se encuentran en las calles de bares, locales de ocio más concurridas, pidiendo limosna para cubrir sus necesidades, como Mongkhon y Saamjon.

El precio de un elefante en Tailandia es lo mismo que un coche deportivo y se estima que los 2.500 ejemplares salvajes y los más de 2.000 domesticados pueden desaparecer del país en los próximos 30 años.

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@ejsabandal

Para acabar con esta situación el Gobierno de Thailandia y las organizaciones particulares, empezaron a abrir centros de conservación y recuperación de elefantes, apoyados en el dinero de los turistas, como el Thai Elephant Conservation Center, el más humano, más controlado y el menos turístico de estos centros de conservación de animales.

El Thai Elephant Conservation Center está situado en el norte del país, en Lampang entre montañas y ríos de un Parque Natural. Se inauguró en 1993 como hospital de elefantes y después del éxito se creó el Centro de Conservación de Elefante, que hoy cuenta con unos 30 paquidermos. Algunos llegan heridos o enfermos, otros no se pueden controlar y resultan peligrosos, pero en este centro, la mayoría de elefantes rescatados se recupera, empiezan a disfrutar de la vida y a olvidar los sufrimientos del pasado. Disfrutan dándose un baño o paseando por la jungla con sus mahouts.

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@Thai Elephant Conservation Center

Los turistas que visitan el centro no se encuentran con el típico show de elefantes, cadenas y explotación. Aquí pueden aprender más sobre este magnífico animal, dar un pequeño paseo, visitar el hospital y la sala de maternidad o vivir un momento único realizando un curso de mahout de hasta 3 días, una exclusiva experiencia al alcance de 10 visitantes al día. Los coordinadores asignan un elefante a cada turista que tendrán que montar, cuidar, pasear y dirigir durante toda su estancia, además de aprender las 40 órdenes en Tailandés para que el elefante te entienda.

Ojalá todos los elefantes indigentes que recorren Bangkok, como Mongkhon, tengan la suerte de recalar en un centro así.

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@Thai Conservation Center

Si montar a caballo por el bosque, en una excursión organizada ya es un placer, atreverse con la versión exótica es una obligación si se visita Tailandia ¿te imaginas lo que se siente al dar un paseo por la jungla en tu elefante? A mi me gustaría saberlo.

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