26.10.11

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Un oasis de paz en pleno Marrakech

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Marrakech, la Puerta del Desierto. Sólo un trocito de todo lo que hay por ver en Marruecos. Y también Marrakech, la Ciudad Rosa. Al entrar en Los Jardines Majorelle de la ciudad marroquí ambas definiciones pierden de sentido.

Este jardín botánico es un lugar encantador que te cautiva ya de entrada por la increíble mezcla de colores que lo visten: desde el Azul Majorelle –así llamado en honor al tono del edificio Liberty en el medio de los Jardines– a los miles de tonalidades verdes de las plantas, hasta el amarillo de las flores.

En pleno bullicio de la ciudad, cerca de la inmensa y caótica Plaza Jamaa el Fnaa, del desorden y de la autenticidad de la Medina, Los Jardines son un rincón atemporal, donde perderse y hasta meditar sentados tranquilamente en un banco.

La historia cuenta que fueron creados por un artista expatriado francés, Jacques Majorelle. Enamorado de Marrakech, decidió establecer su villa –taller en la ciudad– y en 1924 hizo edificar su hogar, el maravilloso edificio estilo Art Deco que preside el corazón de los Jardines.

Tras la muerte del artista, el jardín se quedó abandonado hasta que, en 1980, el famoso costurero Yves Saint Laurent decidió dar una segunda vida al sorprendente lugar.

Hoy es posible pasear en este oasis y admirar más de 300 especies vegetales que provienen de distintas partes del globo y que forman parte de los Jardines: un desfile de cactus, bambú, nenúfares, palmeras, jazmines, buganvillas, ninfeas y muchas más.

Colores, encanto, magia y naturaleza en pleno centro de la ciudad. Un oasis de paz en pleno Marrakech.

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